Agorafobia

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 La agorafobia es un trastorno de ansiedad que limita la calidad de vida y adaptación de la persona que lo padece, debido a la facilidad de la ansiedad para generalizarse a diferentes situaciones.

Según el DSM-IV-TR la persona manifiesta preocupación y miedo a sufrir una  crisis de angustia, o síntomas de ansiedad de forma inesperada en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil.

El principal temor de quienes padecen agorafobia es a sufrir un ataque de ansiedad estando solos y que nadie les pueda ayudar o socorrer en caso de que aparezcan los síntomas de una crisis.

Por este motivo, temen estar solos fuera de casa, mezclarse con la gente, hacer cola, pasar por un puente, viajar en autobús, en tren o en coche o ir a grandes almacenes.

¿Cómo limita a las personas que lo padecen?

Estas situaciones que producen malestar, se evitan en la medida de lo posible (por ejemplo reduciendo el número de viajes). En caso de exponerse a las situaciones temidas, se hace a costa de experimentar un malestar o ansiedad elevados. Otra posibilidad es acudir a los lugares mencionados, acompañado por una persona de confianza que les aporte seguridad para soportar la ansiedad y les pueda ayudar en caso de que se encuentren indispuestos.

La agorafobia limita la calidad de vida del paciente, debido a que la tendencia natural que tiene la ansiedad de generalizarse a otras situaciones. El pronóstico de una persona con agorafobia que no recibe tratamiento es el de tener cada vez un entorno más reducido y con ello limitar sus actividades. En casos graves, la persona no puede salir de casa y ni siquiera en ella llega a encontrarse completamente a salvo.

Tan pronto como se detecte la presencia de agorafobia, es recomendable exponerse a un tratamiento cognitivo-conductual, para garantizar el éxito en la terapia y recuperar el nivel de actividad y la calidad de vida previos de quien lo padece.